Te tienes que ir...
¡Ya lo sabía¡
y mis brazos aún tibios
buscan en el aire
el calor de tu tiempo.
el calor de tu tiempo.
Te tienes que ir...
y es lenta la agonía
secando la fuente de mis labios
en hoscos recuerdos.
Anoche….
El mar de tus poros
navegué en silencio,
y derramé con savia de poeta
mis olvidados anhelos.
Al alba de mis canas
amordacé silencios
y en lo obscuro de tus senos
me embriagué de secretos….
Amé como el primer día,
dejando en cada suspiro
el alma mía, encadenando mi sexo
a tus deseos….
¡ Aún en mis manos
tengo el aroma de tus besos ¡
Te tienes que ir ...
y aún lo lamento
en la oscuridad de mi vida
que ahora es tormento…


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